Forjados en mal estado: cómo detectarlos y qué soluciones hay
Una grieta en el techo, un suelo que vibra al caminar o una mancha de humedad que vuelve una y otra vez pueden parecer problemas independientes. Pero, sobre todo en viviendas antiguas, a veces están dando información sobre algo que no vemos: el estado del forjado.
Si estás pensando en reformar una casa o un piso con algunos años, merece la pena comprobarlo antes de empezar a tirar tabiques, cambiar pavimentos o añadir nuevas cargas.
Cuando hablamos de estructura, detectar un problema antes de la obra siempre es mejor que descubrirlo cuando ya estamos dentro. ¡Vamos al lío!
¿Qué es un forjado?
El forjado es la estructura horizontal que separa una planta de otra. Dicho de forma sencilla es, al mismo tiempo, el suelo sobre el que caminas y el techo de la planta inferior. Su función es soportar las cargas de la vivienda (personas, muebles, tabiques…) y transmitirlas hacia los pilares o muros estructurales.
Dependiendo de la época y del sistema constructivo, podemos encontrar forjados de madera, metálicos o de hormigón con diferentes tipos de bovedilla.
En las plantas bajas también puede existir un forjado sanitario, que separa la vivienda del terreno mediante una cámara ventilada. Su función es especialmente importante para reducir problemas relacionados con la humedad procedente del suelo.
¿Qué pasa cuando un forjado está en mal estado?
El problema aparece cuando se empieza una reforma sin conocer previamente su estado. Modificar distribuciones, abrir huecos o añadir nuevos elementos puede cambiar las cargas sobre una estructura que quizá ya estaba trabajando al límite.
Por eso, en edificios antiguos, la revisión de la estructura debería formar parte del diagnóstico previo a una reforma.
¿Por qué se deterioran los forjados?
Las causas más habituales son:
- Filtraciones y humedad: el agua oxida los elementos metálicos, afecta a las armaduras y pudre la madera. En plantas bajas también puede haber problemas derivados de la humedad del terreno.
- Aluminosis: el cemento aluminoso, muy usado entre los años 50 y 70, pierde resistencia con el tiempo y la humedad.
- Envejecimiento de los materiales. Como cualquier elemento constructivo, la estructura también se deteriora.
- Intervenciones anteriores mal resueltas. Reformas que han eliminado elementos, abierto huecos o modificado la estructura sin estudiar correctamente sus consecuencias.
Encontrar una de estas situaciones no significa automáticamente que haya que sustituir el forjado. Primero hay que saber qué está pasando y hasta qué punto afecta a su capacidad estructural.
Un caso real: esta casa vieja entre medianeras en Alcantarilla
En una vivienda unifamiliar entre medianeras que rehabilitamos en Alcantarilla, la obra nos permitió comprobar hasta qué punto es importante revisar lo que hay detrás de los acabados.
Al empezar a intervenir encontramos bastante humedad en la planta baja. La vivienda no disponía de un forjado sanitario, así que se ejecutó una solera ventilada mediante piezas plásticas para crear una cámara que separase la vivienda del terreno y ayudase a controlar esa humedad.
Al retirar la tabiquería también comprobamos que el forjado de la primera planta tenía demasiada vibración. En este caso se decidió reforzarlo mediante una nueva solera superior apoyada sobre los muros de carga existentes.
Es un buen ejemplo de algo habitual en rehabilitación. El proyecto puede partir de una idea inicial, pero abrir una vivienda antigua permite conocer su estado real y ajustar las soluciones cuando es necesario.
Señales de alerta que conviene revisar
Hay algunos indicios que justifican una revisión más detenida:
- Grietas en techo o suelo, sobre todo si crecen
- Suelo que cede, vibra o tiene pendiente (si la canica sale rodando sola, mala señal)
- Manchas de humedad o desconchones que reaparecen
- Óxido visible o armaduras al descubierto
- Puertas o ventanas que de pronto rozan
Ninguna, por sí sola, confirma un problema estructural. Por eso conviene analizar y diagnosticar antes de hacer algo.
Cómo se revisa un forjado
Primer paso, siempre, hacer una revisión técnica por un arquitecto o arquitecto técnico.
Empieza con una inspección visual y, si hace falta, pasa a las catas (pequeñas aperturas para ver dentro) y a los ensayos.
Acaba en un informe que dice cómo está y qué hacer. Si tu edificio tiene unos años, la ITE/IEE puede haber detectado ya algo.
¿Es mejor reforzar o sustituir?
Depende del tipo de estructura y, sobre todo, del alcance del daño.
Cuando el deterioro es puntual y el forjado mantiene su capacidad resistente, puede bastar con reparar y proteger los elementos afectados.
Si existe una pérdida de capacidad pero la estructura todavía puede conservarse, se pueden estudiar diferentes sistemas de refuerzo, como perfiles metálicos, nuevas capas de compresión u otras soluciones específicas.
La sustitución parcial o total queda reservada para situaciones en las que el deterioro es grave y el refuerzo no permite garantizar adecuadamente la seguridad.
No hay una solución estándar. Dos forjados aparentemente similares pueden necesitar intervenciones completamente distintas.
¿Se puede reforzar un forjado sin tirar el techo?
En muchos casos sí, con refuerzos por la cara superior o inferior. Depende del tipo de forjado y del daño.
Quédate con esto: revisa la estructura antes de reformar
Cuando pensamos en una reforma solemos empezar por la distribución, la cocina, los baños o los acabados. Pero en una vivienda antigua antes debemos saber sobre qué estamos trabajando.
Un forjado en mal estado puede dejar señales, pero solo una revisión técnica permite saber si realmente existe un problema y qué alcance tiene. Detectarlo antes de empezar la obra permite tomar mejores decisiones, ajustar el proyecto y evitar que un problema estructural aparezca cuando la reforma ya está en marcha.
Si vas a rehabilitar tu casa en Murcia o Alicante y tienes dudas sobre el estado de la estructura, cuéntanos tu caso. Podemos revisar el edificio antes de empezar y ayudarte a plantear la intervención con toda la información sobre la mesa.